Trauma y estrés postraumático: síntomas, tipos y cómo reconocer sus efectos
Un trauma psicológico puede aparecer después de experiencias que se viven con una intensa sensación de amenaza, miedo, indefensión o pérdida de control. Después del acontecimiento pueden surgir recuerdos frecuentes, alteraciones del sueño, evitación, hipervigilancia, cambios emocionales o una sensación persistente de peligro.
No todas las personas reaccionan igual ni todas las experiencias difíciles provocan un trastorno de estrés postraumático. En muchas ocasiones las respuestas disminuyen progresivamente con el paso del tiempo. En otras, algunos síntomas permanecen y comienzan a condicionar el trabajo, las relaciones, el sueño, la concentración o la capacidad para disfrutar.
Una valoración psicológica permite diferenciar entre una reacción esperable después de una experiencia intensa, un problema de ansiedad, un trastorno de estrés agudo, un posible estrés postraumático u otras dificultades que pueden estar coexistiendo.
¿Qué es un trauma psicológico?
Un trauma psicológico es el impacto que puede producir una experiencia vivida como especialmente amenazante, desbordante o difícil de integrar. No depende únicamente de lo que ocurrió, sino también de cómo fue vivido, de la sensación de control, de los recursos disponibles y de lo que sucedió posteriormente.
Durante una situación amenazante el organismo activa mecanismos destinados a protegernos. Aumenta la atención, aparece tensión muscular, cambia la respiración y la mente se orienta hacia cualquier elemento que pueda indicar peligro. En ese momento estas respuestas son adaptativas.
La dificultad aparece cuando, una vez finalizado el acontecimiento, algunos de esos mecanismos siguen funcionando con demasiada intensidad. Determinados sonidos, lugares, personas, olores o situaciones pueden activar de nuevo la alarma aunque objetivamente ya no exista el mismo peligro.
Por eso una persona puede saber racionalmente que está segura y, sin embargo, sentir una reacción corporal intensa. Esa diferencia entre estar a salvo y sentirse a salvo es muy importante para comprender determinadas respuestas posteriores al trauma.
La experiencia no se integra de inmediato
Durante un tiempo pueden aparecer recuerdos frecuentes, emociones intensas o dificultades para ordenar mentalmente lo sucedido.
La alarma permanece demasiado sensible
La persona puede reaccionar con sobresalto, miedo o tensión ante estímulos que guardan alguna semejanza con la situación vivida.
Empieza la evitación
Se evitan lugares, conversaciones, personas o actividades relacionadas con el acontecimiento porque hacerlo disminuye momentáneamente la ansiedad.
El descanso puede alterarse
Dormir implica bajar la guardia. En algunas personas aparecen insomnio, despertares, pesadillas o sueño poco reparador.
Síntomas de trauma psicológico
Los síntomas pueden manifestarse en el plano emocional, físico, cognitivo y conductual. Algunas personas presentan sobre todo miedo e hipervigilancia; otras experimentan irritabilidad, desconexión, evitación, problemas para dormir o dificultades para concentrarse.
Shock emocional o shock psicológico
La expresión shock emocional se utiliza para describir algunas reacciones inmediatas que pueden aparecer después de recibir una noticia grave, sufrir un accidente, vivir una agresión o atravesar otra experiencia de gran intensidad.
La persona sabe que algo ha ocurrido, pero puede sentirlo lejano, extraño o difícil de creer.
Puede costar ordenar los pensamientos, comprender información o decidir qué hacer a continuación.
En otras personas predominan temblor, llanto, inquietud, taquicardia o una necesidad intensa de movimiento.
Algunas personas parecen sorprendentemente tranquilas y funcionan casi de manera automática.
Estas diferencias no permiten predecir por sí mismas la evolución posterior. Alguien puede reaccionar con muchísima intensidad inicialmente y recuperarse favorablemente; otra persona puede parecer muy estable durante las primeras horas y notar más síntomas unos días después.
Trauma agudo y trastorno de estrés agudo
La expresión trauma agudo suele utilizarse de manera descriptiva para referirse al impacto reciente de una experiencia traumática. Sin embargo, no equivale automáticamente al diagnóstico de trastorno de estrés agudo.
Durante las primeras semanas pueden aparecer miedo, recuerdos frecuentes, alteraciones del sueño, evitación, irritabilidad o una mayor sensibilidad ante determinados estímulos. Muchas de estas respuestas disminuyen progresivamente.
El tiempo importa
El trastorno de estrés agudo se valora durante el periodo inicial posterior al acontecimiento.
Pero no basta con contar días
Debe existir un patrón específico de síntomas; no cualquier malestar reciente constituye un trastorno.
Ansiedad y depresión.
Trabajamos problemas emocionales frecuentes que pueden aparecer también después de situaciones difíciles.
Asesoramiento.
Una consulta puede servir inicialmente para ordenar la situación y valorar los siguientes pasos.
Terapia individual.
Un espacio confidencial para comprender qué está manteniendo actualmente el problema.
Valoración psicológica.
No necesitas acudir sabiendo de antemano qué diagnóstico tienes.
Tipos de trauma psicológico
Las clasificaciones ayudan a organizar la información, pero no permiten saber por sí mismas cómo afectará una experiencia a una persona concreta.
Acontecimiento único
Puede tratarse de un accidente, una agresión, una catástrofe u otra experiencia claramente delimitada.
Exposición repetida
La persona atraviesa varios acontecimientos traumáticos o está expuesta reiteradamente a situaciones de gran intensidad.
Exposición prolongada
Algunas experiencias mantienen una situación de amenaza durante semanas, meses o más tiempo.
Exposición profesional
Sanitarios, emergencias, seguridad y otros profesionales pueden estar expuestos repetidamente a situaciones traumáticas.
Experiencias interpersonales
Cuando el daño fue provocado por otra persona, la confianza y la seguridad en las relaciones pueden verse especialmente afectadas.
Experiencias médicas
Determinados diagnósticos, complicaciones o intervenciones pueden vivirse con una fuerte sensación de amenaza e indefensión.
Trauma psicológico en adultos
Algunas personas relacionan claramente sus síntomas con un acontecimiento concreto. Otras consultan inicialmente por ansiedad, insomnio, irritabilidad, cansancio o problemas de concentración y solo después se identifica la influencia de una experiencia anterior.
También es posible continuar trabajando, estudiando o cuidando de la familia mientras internamente existe una enorme tensión. Funcionar aparentemente con normalidad no significa necesariamente encontrarse bien.
Trastorno de estrés postraumático
El trastorno de estrés postraumático o TEPT implica un patrón persistente de síntomas relacionado con determinados acontecimientos traumáticos. No basta con haber vivido una experiencia difícil ni con presentar uno o dos síntomas aislados.
Intrusión
Recuerdos involuntarios, sueños, respuestas emocionales intensas o formas especialmente vívidas de reexperimentación.
Evitación
Intentos de evitar pensamientos, emociones, conversaciones, lugares o personas relacionadas con lo ocurrido.
Cambios cognitivos y emocionales
Culpa, ideas negativas persistentes, distanciamiento emocional o pérdida de interés por actividades importantes.
Activación
Irritabilidad, sobresalto, hipervigilancia, alteraciones del sueño o dificultad para concentrarse.
Reviviscencias y recuerdos intrusivos
La persona no está intentando recordar. Sin embargo, una imagen, un sonido, una sensación corporal o una emoción aparece de manera involuntaria.
Determinados estímulos actuales pueden compartir características con el acontecimiento y activar una respuesta antes incluso de que la persona comprenda conscientemente la relación.
El objetivo del tratamiento no es borrar la memoria. Es conseguir que el recuerdo pueda situarse en el pasado sin producir continuamente la misma reacción de alarma.
Determinadas escenas pueden aparecer de manera repentina.
Un ruido similar al vivido puede activar miedo o tensión.
Algunos olores pueden actuar como recordatorios especialmente intensos.
Palpitaciones, presión o tensión pueden recordar las sensaciones experimentadas durante el acontecimiento.
El término flashback suele reservarse para formas especialmente intensas de reexperimentación.
Evitación e hipervigilancia: dos mecanismos que pueden mantener el problema
La evitación
Evitar aquello que produce miedo reduce inmediatamente la ansiedad. Precisamente por eso puede convertirse en una estrategia muy poderosa.
El problema aparece cuando una situación evitada se convierte en varias y la vida empieza a organizarse alrededor de aquello que no debe suceder.
La hipervigilancia
Después de determinadas experiencias el sistema de alarma puede permanecer demasiado sensible.
La persona revisa constantemente el entorno, se sobresalta, busca salidas o siente que debe permanecer preparada para reaccionar.
Culpa y vergüenza después de un trauma
La culpa puede aparecer cuando la persona revisa una y otra vez lo ocurrido y piensa qué debería haber hecho de otra forma. Es frecuente utilizar información que solo estuvo disponible después para juzgar decisiones tomadas en una situación de gran tensión.
Durante una amenaza pueden aparecer respuestas automáticas de lucha, huida o bloqueo que no son decisiones reflexivas.
Es fácil interpretar como evidente, después de conocer el resultado, algo que no lo era en aquel momento.
La persona puede dejar de juzgar únicamente lo sucedido y empezar a extraer conclusiones negativas sobre sí misma.
Tratamiento psicológico del trauma
Trabajar un trauma no significa obligar a una persona a relatar repetidamente lo ocurrido. La intervención empieza comprendiendo qué dificultades existen ahora y cuáles necesitan abordarse primero.
Valoración
Comprender qué ocurrió, qué síntomas existen, cómo han evolucionado y qué áreas están afectadas.
Estabilización
Cuando es necesario se empieza trabajando sueño, ansiedad, regulación emocional o sensación de seguridad.
Recuperar vida
Reducir progresivamente evitación, recuperar autonomía y volver a actividades que habían quedado condicionadas.
Trabajar interpretaciones
Culpa, vergüenza, sensación de peligro permanente o desconfianza pueden mantener el sufrimiento.
Procesar recuerdos
En determinados casos se trabaja específicamente con recuerdos traumáticos mediante procedimientos adecuados.
Consolidar cambios
El objetivo final es recuperar decisiones, relaciones, descanso y actividades sin que el acontecimiento siga dominando el presente.
Trauma y EMDR: hablamos también de ello en radio
Psicología Para Personas Como Tú #31 | Trauma y EMDR
Montserrat Guerra aborda el trauma desde una perspectiva divulgativa y explica algunas cuestiones relacionadas con su comprensión y abordaje psicológico.
El episodio puede servir como complemento informativo, aunque no sustituye una valoración individual cuando existe un malestar importante.
Escuchar el episodio¿No sabes exactamente qué te está ocurriendo?
Cuando existe malestar psicológico puede resultar difícil diferenciar ansiedad, estrés, síntomas depresivos, pensamientos repetitivos u otras dificultades. Este test no diagnostica trauma ni estrés postraumático, pero puede servir como orientación general.
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Un recurso orientativo para explorar diferentes áreas de malestar emocional y recibir un informe personalizado elaborado por un profesional.
Si tu principal preocupación es saber si una experiencia traumática continúa afectándote, la valoración psicológica individual es más adecuada que cualquier test online.
Ver el test¿Qué significa realmente superar un trauma?
Hablar de “superar” un trauma puede hacer pensar que la recuperación consiste en borrar el recuerdo, dejar de sentir cualquier emoción o volver exactamente a ser la persona que se era antes. En realidad, el proceso suele ser bastante diferente.
Una experiencia importante puede continuar formando parte de la historia personal durante toda la vida sin seguir provocando continuamente la misma respuesta de alarma. El objetivo es que el recuerdo pueda existir sin organizar el presente alrededor del miedo.
Recuperarse significa que la persona vuelve a disponer de opciones. Puede recordar sin sentirse atrapada en el acontecimiento, volver a actividades que había abandonado, relacionarse con mayor libertad y tolerar situaciones de incertidumbre sin interpretarlas automáticamente como amenazas.
La evolución no siempre es completamente lineal. Puede haber días en los que determinados recuerdos o emociones aparezcan con más intensidad, especialmente ante aniversarios, noticias, lugares o acontecimientos relacionados. Esto no significa necesariamente volver al punto inicial.
Una diferencia importante es la capacidad para recuperar posteriormente el equilibrio. Al principio una reacción puede condicionar todo un día; más adelante quizá aparece durante un periodo breve y la persona consigue identificar qué la ha activado y continuar con sus actividades.
También cambia la relación con el miedo. Sentir ansiedad deja de interpretarse automáticamente como prueba de que algo peligroso está ocurriendo. Una emoción puede ser intensa sin que la situación actual sea realmente amenazante.
En algunas personas la recuperación implica también reconstruir la confianza en sí mismas. Haber vivido una situación de extrema indefensión puede favorecer la idea de que no serán capaces de afrontar nuevas dificultades. Recuperar experiencias de autonomía, capacidad de decisión y resolución de problemas ayuda a modificar progresivamente esa conclusión.
Para otras personas resulta especialmente importante reducir la necesidad de control. Después de algo inesperado puede parecer prudente intentar prever absolutamente todo. Sin embargo, vivir constantemente preparado para una amenaza tiene un coste elevado. El objetivo no es convertirse en alguien despreocupado, sino recuperar una forma de atención proporcionada a las circunstancias actuales.
En definitiva, superar un trauma no significa dejar de tener una historia. Significa que esa historia deja de decidir continuamente cómo vivir el presente.
¿Cuándo puede ser útil consultar?
La evitación aumenta
Cada vez existen más situaciones, lugares o actividades que intentas evitar.
El sueño está muy afectado
Pesadillas, despertares o dificultad para relajarte interfieren de manera persistente.
Te mantienes siempre alerta
Resulta difícil descansar, desconectar o dejar de comprobar si todo está bajo control.
Los recuerdos interfieren
El acontecimiento aparece repetidamente y dificulta concentrarte o continuar con tus actividades.
Las relaciones han cambiado
Existe aislamiento, desconfianza o una dificultad importante para sentirte seguro con otras personas.
No sabes exactamente qué te ocurre
No necesitas identificar previamente el diagnóstico. Parte de la primera valoración consiste precisamente en ordenar la situación.
Dudas habituales sobre trauma y estrés postraumático
¿Qué es un trauma psicológico?
¿Trauma y estrés postraumático son lo mismo?
¿Cuáles son los síntomas de trauma psicológico?
¿Qué significa estar en shock emocional?
¿Qué son las reviviscencias?
¿Un recuerdo intrusivo es siempre un flashback?
¿Qué es la hipervigilancia?
¿Cómo sé si tengo un trauma?
¿Todo acontecimiento doloroso provoca trauma?
¿Cuándo debería pedir ayuda?
Si una experiencia sigue condicionando tu vida, podemos ayudarte a comprender qué está ocurriendo
Si continúan apareciendo recuerdos intrusivos, evitación, pesadillas, miedo, hipervigilancia, culpa o una sensación permanente de alerta, una valoración psicológica puede ayudar a ordenar la situación y decidir qué intervención puede ser adecuada.
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