Hambre física
Aparece progresivamente y responde a una necesidad fisiológica de energía y alimentación.

Empezar un tratamiento médico para perder peso puede suponer un cambio importante. Puede modificarse el apetito, la forma de comer, el cuerpo y también la manera en la que una persona piensa sobre su peso.
Pero adelgazar y mejorar la relación con la comida no son exactamente lo mismo. Por eso ofrecemos acompañamiento psicológico antes, durante y después de tratamientos médicos para adelgazar, siempre como complemento del seguimiento sanitario.
Trabajamos especialmente la ansiedad, los atracones, la alimentación emocional, la culpa, el miedo a engordar, la autoestima, la imagen corporal y el mantenimiento de los cambios.
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La indicación, prescripción, dosis, seguimiento y modificación de cualquier medicamento para perder peso corresponden siempre al profesional médico. El acompañamiento psicológico no sustituye esa atención. Su función es trabajar la relación con la comida, las emociones, los hábitos, la imagen corporal y el mantenimiento cuando estos aspectos necesitan atención.
A menudo se habla de adelgazar como si fuera un proceso exclusivamente físico: reducir calorías, aumentar actividad, disminuir el apetito o conseguir que el número de la báscula baje.
Sin embargo, para muchas personas existe una historia mucho más compleja detrás del peso.
Puede haber años de dietas.
Periodos de control muy estricto seguidos de momentos de descontrol.
Comer cuando aparece ansiedad.
Culpa después de determinados alimentos.
Una relación difícil con el cuerpo.
Miedo intenso a engordar.
O la sensación de que la autoestima depende excesivamente de la talla o del número de la báscula.
Un tratamiento médico puede cambiar algunas variables físicas y metabólicas importantes. Pero no está diseñado para resolver por sí solo todas estas experiencias.
Ahí es donde puede tener sentido el apoyo psicológico durante un tratamiento médico para adelgazar.
El apoyo psicológico puede resultar especialmente útil cuando, además de seguir un tratamiento médico para perder peso, reconoces alguna de estas situaciones:
Existen diferentes intervenciones médicas dirigidas al control del peso y cada una tiene sus propias indicaciones.
En los últimos años se han popularizado especialmente determinados medicamentos utilizados en el tratamiento de la obesidad y el sobrepeso en pacientes seleccionados. Entre ellos se encuentran fármacos conocidos popularmente por marcas como Ozempic, Wegovy, Mounjaro o Saxenda.
También existen otros abordajes médicos, nutricionales y, en determinadas situaciones, quirúrgicos.
Desde psicología no indicamos cuál debe utilizar una persona. Esa decisión requiere una valoración médica individual.
No recomendamos iniciar, comprar, modificar o interrumpir tratamientos farmacológicos por cuenta propia. Si estás siguiendo un tratamiento para la obesidad o la pérdida de peso, mantén siempre el seguimiento con el profesional sanitario responsable.
Paralelamente, si aparecen ansiedad, atracones, culpa, miedo a engordar, dificultades con la imagen corporal o una preocupación excesiva por el peso, es recomendable valorar también la parte psicológica.
Esta es una de las cuestiones fundamentales.
No todas las veces que comemos lo hacemos por hambre fisiológica.
La comida también puede haberse convertido en una forma de aliviar temporalmente el estrés, gestionar la frustración, distraernos del aburrimiento, compensar un mal día o encontrar una recompensa.
En esos casos, disminuir el apetito puede modificar cuánto se come, pero la emoción que estaba detrás puede continuar existiendo.
Por ejemplo, una persona puede comprobar que ya no siente el mismo impulso de comer cuando está nerviosa, pero seguir sin saber cómo gestionar esa ansiedad.
O puede aparecer otra preocupación diferente: miedo a que el hambre vuelva y, con ella, los antiguos patrones.
El trabajo psicológico permite comprender mejor esta relación.
Aparece progresivamente y responde a una necesidad fisiológica de energía y alimentación.
Puede aparecer asociado a ansiedad, tristeza, estrés, aburrimiento, soledad o necesidad de recompensa.
Podemos querer un alimento aunque fisiológicamente no tengamos una necesidad intensa de comer.
En algunos episodios la persona siente que una vez que empieza a comer le resulta muy difícil detenerse.
Si reconoces que utilizas la comida especialmente en momentos de tensión, puedes consultar también nuestra página sobre comer por estrés y ansiedad.
Es importante tenerlo en cuenta desde el principio.
Algunas personas llegan a un tratamiento médico de pérdida de peso después de muchos años intentando adelgazar.
Han pasado por dietas diferentes, restricciones, listas de alimentos prohibidos, periodos de mucha motivación y otros de frustración.
Esto puede generar una relación cada vez más tensa con la comida.
Comer deja de ser una actividad cotidiana y empieza a convertirse en una especie de examen permanente:
En estas situaciones el objetivo psicológico no es simplemente conseguir más control.
Muchas veces es justo lo contrario: desarrollar una relación menos rígida y más funcional con la alimentación.
Para quienes no tienen necesariamente un diagnóstico de trastorno alimentario pero sienten que la comida se ha convertido en una fuente frecuente de conflicto, estamos desarrollando también nuestra página específica sobre problemas con la comida.
Cuando existen atracones o episodios claros de pérdida de control, resulta especialmente importante realizar una valoración psicológica.
No debemos confundir un atracón con haber comido más de lo habitual en una celebración o haber repetido un plato.
En un episodio de atracón existe habitualmente una sensación intensa de pérdida de control.
La persona puede comer con rapidez, sentir que no consigue detenerse y experimentar después culpa, vergüenza o malestar.
Reducir el apetito puede modificar la frecuencia o intensidad de algunos episodios en determinados pacientes, pero no convierte automáticamente en innecesario el trabajo psicológico.
Es importante comprender qué desencadena esos episodios, qué papel tienen las emociones, qué ocurre con la restricción y cómo ha sido históricamente la relación de esa persona con la alimentación.
Puedes ampliar información en trastorno por atracón.
Durante un tratamiento de pérdida de peso existe un seguimiento de la evolución. En determinados contextos el peso forma parte de esa valoración médica.
El problema aparece cuando la báscula deja de ser un dato y empieza a convertirse en un juez cotidiano.
Entonces siento que he hecho todo bien.
Entonces pienso que he fracasado.
Entonces quiero restringir o compensar.
Entonces creo que todo el proceso ha dejado de funcionar.
Esta dependencia emocional del peso puede generar mucho sufrimiento.
Una de las áreas del acompañamiento psicológico consiste precisamente en ampliar la mirada.
El peso puede aportar información en determinados tratamientos, pero no describe por sí solo la salud, el bienestar ni el valor de una persona.
A veces existe la expectativa de que adelgazar resolverá automáticamente la insatisfacción corporal.
Puede ocurrir, por supuesto, que una persona se sienta físicamente más cómoda después de determinados cambios.
Pero también podemos comprobar que el cuerpo cambia más rápido que la percepción que tenemos de él.
Una persona puede haber perdido bastante peso y continuar viéndose de manera muy crítica.
Puede empezar a centrar la atención en otras partes de su cuerpo.
O puede sentir una enorme presión por conservar la nueva imagen.
A ello se añaden frecuentemente los comentarios externos.
Cuando una persona recibe continuamente mensajes como “estás muchísimo mejor”, “qué cambio” o “qué guapa estás ahora”, puede empezar a interpretar que su aceptación social depende de continuar manteniendo ese cuerpo.
Desde psicología podemos trabajar la imagen corporal de una manera más amplia para que la autoestima no quede reducida al peso, la talla o la apariencia.
El miedo a recuperar peso es una de las dificultades que pueden aparecer durante o después de un tratamiento.
En cierta medida es comprensible.
Especialmente cuando alguien ha pasado por numerosos procesos de pérdida y recuperación de peso.
Pero si ese temor se intensifica demasiado puede empezar a condicionar la vida.
El acompañamiento psicológico permite trabajar la tolerancia a esa incertidumbre y preparar un mantenimiento más flexible.
Es una cuestión a la que merece la pena dedicar tiempo.
La mayor parte de los mensajes comerciales se centran en llegar:
bajar kilos, disminuir talla, alcanzar un determinado peso.
Pero después hay que vivir.
Y ahí aparecen preguntas muy importantes:
Las decisiones sobre continuidad, modificación o retirada de cualquier medicación corresponden siempre al equipo médico. El trabajo psicológico puede ayudar a preparar emocionalmente el mantenimiento y a desarrollar recursos que no dependan exclusivamente de que el medicamento disminuya el apetito.
En algunos tratamientos farmacológicos una de las principales preocupaciones psicológicas aparece alrededor del hambre.
Mientras existe una disminución importante del apetito, la persona puede sentirse más segura.
Pero puede empezar a pensar:
La respuesta médica dependerá del tratamiento concreto y debe abordarse con el profesional responsable.
Psicológicamente, sin embargo, podemos trabajar algo muy importante: que sentir hambre no se convierta automáticamente en una amenaza.
El hambre forma parte del funcionamiento normal del organismo.
El objetivo psicológico no debería ser conseguir no sentirla nunca, sino aprender a reconocerla, responder a ella adecuadamente y diferenciarla de otros estados emocionales.
La intervención se adapta a cada persona. No existe un programa idéntico para todos, porque tampoco todas las historias con el peso y la comida son iguales.
De forma general, podemos trabajar las siguientes áreas:
Podemos trabajar expectativas, historia con la alimentación, motivación, relación corporal y posibles dificultades previas.
Trabajamos adaptación a los cambios, ansiedad, relación con la comida, autoestima, hábitos y posibles miedos.
El objetivo es consolidar autonomía y herramientas psicológicas para que el cuidado no dependa exclusivamente del peso o del tratamiento.
El tratamiento del exceso de peso o la obesidad puede requerir diferentes profesionales dependiendo de las necesidades de cada persona.
Medicina, nutrición, psicología y otros ámbitos sanitarios pueden participar en distintos momentos.
Esto no significa que todas las personas necesiten exactamente el mismo equipo.
Significa que un problema complejo no debería reducirse a una explicación única.
En nuestra área nos ocupamos específicamente de los factores psicológicos y conductuales.
No pautamos dietas médicas, no prescribimos medicación y no sustituimos el seguimiento sanitario.
Sí podemos trabajar cómo influyen las emociones, los pensamientos, la autoestima, los hábitos y la relación corporal en el proceso.
Una parte de las personas que reciben tratamientos médicos para perder peso presentan obesidad.
Es importante evitar mensajes simplistas.
La obesidad no puede explicarse únicamente mediante la fuerza de voluntad.
Se trata de una realidad multifactorial en la que pueden participar variables biológicas, médicas, ambientales, familiares, sociales, conductuales y psicológicas.
Desde la psicología podemos intervenir en aquellos aspectos que pertenecen a nuestra especialidad.
Entre otros:
Puedes ampliar esta información en nuestra página sobre obesidad y psicología.
Cuando existen antecedentes o síntomas actuales de anorexia, bulimia, trastorno por atracón u otro trastorno alimentario, esta información debe formar parte de la valoración sanitaria.
También es importante prestar atención a señales como:
En estas situaciones resulta fundamental una adecuada valoración clínica y coordinación con los profesionales sanitarios correspondientes.
Dispones de más información en nuestra página de trastornos de la alimentación.
En muchas ocasiones no existe un único síntoma.
La persona no presenta necesariamente un trastorno alimentario, pero siente que su relación con la alimentación es complicada.
Puede llevar años intentando controlar el peso.
Puede vivir la comida con culpa.
Puede sentir ansiedad si se sale de determinadas normas.
O puede utilizarla como una herramienta frecuente de regulación emocional.
Nuestra área de psiconutrición y psicología alimentaria aborda precisamente este tipo de dificultades desde la perspectiva psicológica.
Este acompañamiento puede realizarse de manera presencial en Santander o mediante terapia online, siempre que la situación clínica permita este formato.
La modalidad online puede ser especialmente práctica para personas que viven fuera de Cantabria, viajan con frecuencia o prefieren integrar las sesiones en su rutina sin desplazamientos.
El objetivo terapéutico es el mismo: comprender qué está ocurriendo, trabajar las dificultades psicológicas asociadas al proceso y desarrollar herramientas que puedan mantenerse en el tiempo.
Consultar disponibilidadNo.
De hecho, uno de los mejores momentos para trabajar determinadas cuestiones puede ser precisamente antes de que el malestar se intensifique.
No es necesario esperar a desarrollar atracones frecuentes, evitar todas las situaciones sociales o vivir completamente condicionado por la báscula.
También podemos trabajar preventivamente.
Por ejemplo:
Resulta igualmente importante dejar claros los límites.
La prescripción y el seguimiento farmacológico son responsabilidad médica.
Cualquier cambio en el tratamiento debe consultarse con el médico responsable.
Cuando es necesaria intervención dietético-nutricional debe realizarla el profesional correspondiente.
Nuestra intervención se centra en variables psicológicas, no en garantizar kilos o tallas.
Nuestro trabajo consiste en ayudarte a construir una relación más funcional con la comida, las emociones y tu cuerpo mientras mantienes el seguimiento médico que corresponda.
Debido al enorme interés actual por medicamentos como Ozempic, Wegovy, Mounjaro o Saxenda, hemos preparado también un artículo específico sobre las llamadas inyecciones para adelgazar.
En él abordamos qué puede ocurrir con el apetito, la relación con la comida, la imagen corporal, el miedo a recuperar peso y la salud mental.
También recogemos la intervención de Montserrat Guerra en Onda Cero Cantabria sobre esta cuestión.
Puedes leerlo aquí: inyecciones para adelgazar y apoyo psicológico .
Estos materiales no sustituyen una intervención psicológica cuando existe malestar significativo, pero pueden servir para empezar a trabajar aspectos frecuentemente relacionados con la alimentación, el peso y la autoestima.
Para comprender mejor cómo funciona la ansiedad y desarrollar herramientas de regulación emocional.
Ver taller
Un recurso para trabajar autoestima y relación con uno mismo más allá del peso, el cuerpo o la valoración externa.
Ver tallerSí. Ambas intervenciones cumplen funciones distintas. El médico mantiene la responsabilidad sobre la indicación y seguimiento del tratamiento físico o farmacológico. La psicología trabaja aquellos aspectos emocionales, alimentarios, conductuales y corporales que lo requieran.
Conviene conocer el contexto general del tratamiento para comprender adecuadamente el proceso. Las decisiones médicas siguen correspondiendo al profesional que lo prescribe.
Podemos trabajar los aspectos psicológicos asociados a un proceso de pérdida de peso independientemente del medicamento concreto, siempre que exista un seguimiento médico adecuado. No prescribimos, recomendamos ni modificamos el tratamiento farmacológico.
La terapia no debe entenderse como una técnica para garantizar una determinada pérdida de kilos. Trabajamos variables como alimentación emocional, ansiedad, hábitos, atracones, pensamientos rígidos, autoestima, imagen corporal y mantenimiento de cambios.
Sí. Puede haber personas con diferentes pesos que experimenten una mala relación con la comida, miedo intenso a engordar, alimentación emocional o dificultades de imagen corporal. La valoración se realiza de manera individual.
Conviene realizar una valoración específica. Los episodios de pérdida de control pueden necesitar intervención psicológica independientemente de que estés realizando un tratamiento médico de pérdida de peso.
Es una información clínicamente importante que debe comunicarse a los profesionales sanitarios responsables. Puede ser necesario realizar una valoración especializada y mantener coordinación entre las distintas áreas.
Sí, cuando el caso y las necesidades terapéuticas permiten este formato. Ofrecemos atención presencial en Santander y terapia psicológica online.
La decisión corresponde al profesional médico. Desde psicología podemos trabajar la ansiedad, el miedo a que vuelva el hambre, el mantenimiento de hábitos y la relación con la comida durante las distintas fases.
Sí. Puede ser un buen momento para explorar expectativas, historia de dietas, relación con la comida, alimentación emocional, autoestima, imagen corporal y objetivos realistas.
Para muchas personas un tratamiento médico supone una oportunidad importante para mejorar aspectos de su salud.
Pero esa oportunidad puede aprovecharse mejor si el proceso no queda reducido únicamente a perder kilos.
Podemos preguntarnos también:
¿Qué estoy aprendiendo sobre mi alimentación?
¿Cómo gestiono mis emociones?
¿Qué relación tengo con mi cuerpo?
¿Cuánto depende mi autoestima del peso?
¿Puedo comer con flexibilidad?
¿Estoy creando hábitos que encajan realmente en mi vida?
¿Puedo aceptar que el cuerpo cambia?
¿Estoy aprendiendo a cuidarme o simplemente aumentando el control?
Estas preguntas son especialmente importantes cuando el tratamiento modifica mucho el apetito o produce cambios corporales rápidos.
La atención médica sigue siendo imprescindible para supervisar el tratamiento.
El acompañamiento psicológico puede ayudar a que, paralelamente, la persona desarrolle autonomía y una relación más saludable con la alimentación y consigo misma.
En Psicólogos Santander abordamos la parte psicológica del proceso desde una perspectiva individualizada.
No partimos de que todas las personas con sobrepeso u obesidad tengan un problema psicológico.
Tampoco asumimos que todas las dificultades alimentarias desaparezcan adelgazando.
Valoramos qué está ocurriendo en cada caso.
En algunas personas será especialmente relevante la ansiedad.
En otras, los atracones.
En otras, una historia muy larga de dietas y frustración.
Puede predominar la insatisfacción corporal.
O quizá el principal problema aparezca al acercarse el mantenimiento y surgir el miedo a recuperar peso.
El acompañamiento se adapta a esas necesidades.
Si estás siguiendo o vas a comenzar un tratamiento médico para perder peso y quieres trabajar también la relación con la comida, la ansiedad, los atracones, tu imagen corporal o el mantenimiento de los cambios, podemos valorar tu caso.
Ofrecemos atención psicológica presencial en Santander y online.
La terapia psicológica complementa la atención sanitaria. La prescripción, modificación y seguimiento de medicamentos deben mantenerse siempre bajo supervisión médica.
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