Problemas para quedarse embarazada: cómo afrontar la espera, la ansiedad y la incertidumbre
Los problemas para quedarse embarazada pueden hacer que algo que comenzó como un proyecto ilusionante termine ocupando cada vez más espacio en tu cabeza. Los meses dejan de ser simplemente meses. Empiezan a medirse en ciclos, fechas, síntomas, pruebas y esperas.
Quizá al principio pensabas que ocurriría pronto. Después empezaste a preguntarte cuánto tiempo era normal esperar. Tal vez llegaron las primeras consultas médicas, alguna prueba, recomendaciones, tratamientos o simplemente la sensación de que todo el mundo a tu alrededor parece quedarse embarazado mientras tú sigues esperando.
Esa espera puede resultar emocionalmente agotadora.
Cada nuevo ciclo puede comenzar con esperanza y terminar con una decepción que desde fuera quizá parezca pequeña, pero que para quien la vive se va acumulando mes tras mes.
“No consigo quedarme embarazada”: cuando una frase empieza a pesar demasiado
Hay frases que pueden parecer sencillas hasta que nos toca vivirlas.
«No consigo quedarme embarazada» es una de ellas.
Al principio puede decirse con cierta tranquilidad. Han pasado pocos meses y todavía existe la idea de que será cuestión de tiempo.
Después la frase puede empezar a tener otro significado.
Puede aparecer miedo.
Puede aparecer la pregunta de si algo está mal.
Puede resultar difícil escuchar anuncios de embarazo de amigas, familiares o compañeras de trabajo.
Y puede empezar a aparecer una sensación de injusticia difícil de reconocer en voz alta.
«Me alegro por ella, pero me duele».
Las dos cosas pueden ser verdad al mismo tiempo.
Alegrarse por otra persona no impide sentir tristeza por la propia situación. Y sentir esa tristeza no convierte a nadie en una persona egoísta o envidiosa.
A medida que pasa el tiempo, también puede cambiar la manera en que una persona se relaciona con su propio cuerpo.
Algo que antes apenas se observaba empieza a analizarse continuamente. Cada sensación puede convertirse en una posible señal. Cada retraso genera expectativas. Cada menstruación puede vivirse como la confirmación de que hay que volver a empezar.
Cuando esto se repite durante meses, el desgaste puede ser considerable.
¿Por qué los problemas para quedarse embarazada pueden afectar tanto?
Cuando deseamos un embarazo, lo que está en juego no es únicamente una prueba positiva. Muchas veces ya existe una idea de futuro alrededor de ese embarazo.
Un proyecto de vida
La maternidad puede formar parte de planes importantes de futuro. Cuando se retrasa, también puede sentirse que esos planes quedan suspendidos.
Falta de control
Podemos organizar muchas áreas de la vida, pero no decidir exactamente cuándo llegará un embarazo. Esa incertidumbre puede resultar especialmente difícil.
Una espera que se repite
No se trata de una única decepción. En ocasiones existe un ciclo repetido de esperanza, espera y resultado negativo.
Comparación con otras personas
Ver embarazos alrededor puede hacer que la propia espera parezca todavía más larga y generar emociones difíciles de compartir.
Presión del entorno
Preguntas como «¿y vosotros para cuándo?» pueden resultar dolorosas cuando detrás existe una historia que los demás desconocen.
Incertidumbre sobre el futuro
Quizá una de las partes más difíciles sea no saber cuánto durará el proceso ni cuál será finalmente el resultado.
Todo ello explica por qué una dificultad para lograr un embarazo puede empezar a afectar a áreas aparentemente alejadas de la fertilidad: sueño, concentración, pareja, relaciones familiares, trabajo, vida social o sexualidad.
Esperanza, espera y decepción: cuando cada mes empieza de nuevo
Muchas mujeres describen un patrón emocional que se repite.
Después de varios meses, este patrón puede generar una sensación paradójica.
La persona quiere mantener la esperanza, pero al mismo tiempo intenta no ilusionarse demasiado para protegerse de otra decepción.
«Prefiero pensar que no estoy embarazada para no llevarme otro golpe».
Esta necesidad de protegerse emocionalmente es comprensible, aunque no siempre resulta posible controlar cuánto nos ilusionamos o cuánto nos afecta un resultado.
Ansiedad por no quedarse embarazada
Es lógico pensar más en algo cuando nos importa mucho.
El problema aparece cuando la preocupación empieza a ocupar casi todo el espacio mental.
Algunas mujeres sienten que prácticamente cualquier momento libre termina relacionado con la fertilidad.
Buscan información, leen experiencias, comparan síntomas, calculan fechas o intentan descubrir qué podrían hacer diferente.
Internet puede proporcionar información útil, pero también puede alimentar la incertidumbre.
Una búsqueda lleva a otra.
Aparecen testimonios contradictorios.
Y resulta muy fácil terminar comparando la propia situación con personas que tienen circunstancias completamente distintas.
La ansiedad puede manifestarse también físicamente: tensión, dificultad para dormir, sensación de opresión, irritabilidad o problemas para concentrarse.
No debemos interpretar automáticamente estos síntomas como la causa de la dificultad para lograr el embarazo.
Esa idea puede generar todavía más presión: «si estoy nerviosa, quizá por eso no me quedo embarazada».
No es la forma adecuada de entenderlo.
“¿Qué estoy haciendo mal?”: culpa y necesidad de encontrar una causa
Cuando no entendemos por qué algo no sucede, nuestro cerebro intenta encontrar explicaciones.
Y a veces esas explicaciones adoptan la forma de culpa.
Revisar estas ideas puede ser una parte importante del acompañamiento psicológico.
No para eliminar la tristeza ni convertir la experiencia en algo positivo, sino para evitar añadir sufrimiento innecesario al dolor que ya existe.
Problemas para quedarse embarazada y relación de pareja
Las dificultades para concebir pueden acercar a una pareja, pero también generar tensiones que antes no existían.
Una persona puede necesitar hablar continuamente y otra preferir desconectar durante determinados momentos.
Uno puede querer comenzar pruebas o tratamientos rápidamente y el otro necesitar más tiempo para asumir la situación.
Las relaciones sexuales pueden dejar de sentirse espontáneas cuando empiezan a organizarse alrededor de días concretos o recomendaciones médicas.
Una reacción menos visible no significa necesariamente que la otra persona esté menos afectada.
También pueden aparecer reproches que en realidad esconden miedo.
«Parece que a ti no te importa tanto».
«Solo hablamos de esto».
«Ya no hacemos nada que no tenga que ver con intentar quedarnos embarazados».
Crear espacios donde la pareja pueda hablar del proceso sin que éste ocupe toda la relación puede resultar especialmente importante.
El desgaste emocional durante los tratamientos de fertilidad
Cuando comienzan los estudios médicos o los tratamientos de reproducción asistida, muchas personas sienten inicialmente alivio.
«Por fin estamos haciendo algo».
Pero también puede aumentar la presión.
Aparecen citas, pruebas, procedimientos, medicación, decisiones y resultados.
Cada nueva etapa puede traer esperanza y, al mismo tiempo, miedo a que no funcione.
La vida empieza a organizarse alrededor de agendas médicas y periodos de espera.
En ocasiones también aparece cansancio por tener que explicar continuamente la situación a otras personas.
Algunas parejas deciden contarlo a su entorno. Otras prefieren mantenerlo en privado. Ninguna opción tiene por qué ser mejor universalmente.
Lo importante es que la decisión ayude a proteger el bienestar y permita disponer del apoyo que realmente se necesita.
Cuando los embarazos de otras personas empiezan a doler
Puede ocurrir algo especialmente difícil de explicar.
Una amiga anuncia que está embarazada.
Te alegras por ella.
Y al mismo tiempo sientes un golpe.
Las dos emociones pueden coexistir.
No es necesario elegir entre alegría y tristeza.
El embarazo de otra persona puede recordarte aquello que tú estás esperando.
Incluso puede surgir la necesidad de evitar temporalmente determinadas reuniones, conversaciones o redes sociales.
A veces esa reacción genera después culpa.
«Soy una mala amiga por sentirme así».
Pero sentir dolor ante un recordatorio de algo que deseas profundamente no significa desearle nada malo a otra persona.
Poder reconocer ambas emociones suele ser mucho más saludable que obligarse a fingir que la noticia no afecta.
Cuando parece que toda la vida está en pausa hasta quedarse embarazada
Otra consecuencia frecuente de una espera prolongada es empezar a aplazar decisiones.
«No voy a organizar ese viaje por si estoy embarazada».
«No cambio de trabajo porque quizá dentro de unos meses…».
«No compro esto porque puede que pronto necesitemos otra cosa».
Poco a poco la vida puede quedar organizada alrededor de un acontecimiento que todavía no sabemos cuándo ocurrirá.
Evidentemente existen decisiones que requieren tener en cuenta un posible embarazo.
Pero si todo empieza a aplazarse indefinidamente, la sensación de estar esperando puede hacerse todavía más intensa.
Parte del trabajo psicológico consiste en encontrar un equilibrio difícil pero importante: continuar deseando ese embarazo sin dejar completamente suspendida la vida actual.
Cómo cuidar tu bienestar mientras el embarazo no llega
Cuando alguien lleva tiempo intentando quedarse embarazada, recomendaciones como «no pienses en ello» o «relájate» suelen resultar poco útiles.
No podemos apagar un deseo importante mediante una orden.
Lo que sí podemos hacer es intentar que ese deseo no ocupe absolutamente todos los espacios de la vida.
Poner límites a la búsqueda de información
Informarte puede ayudarte, pero consultar continuamente síntomas, experiencias y probabilidades puede aumentar la ansiedad.
Conservar espacios que no hablen de fertilidad
La pareja, las amistades y el ocio necesitan seguir teniendo contenidos que no estén relacionados únicamente con el embarazo.
Elegir a quién contarle el proceso
No tienes obligación de explicar algo tan personal a todo el mundo. Puedes decidir quién forma parte de tu red de apoyo.
Permitir emociones contradictorias
Puedes mantener la esperanza y estar cansada. Puedes alegrarte por alguien y sentir tristeza al mismo tiempo.
Cuidar la relación con tu cuerpo
Intenta evitar convertir cada cambio corporal en una prueba de éxito, fracaso o responsabilidad personal.
Pedir apoyo cuando lo necesites
No es necesario esperar a que el proceso haya generado un sufrimiento extremo para consultar.
Psicología perinatal y dificultades para concebir
La psicología perinatal no comienza necesariamente cuando existe ya un embarazo.
También puede acompañar el periodo previo cuando aparecen dificultades para concebir, tratamientos reproductivos, pérdidas, miedo o una elevada carga emocional relacionada con el proyecto de maternidad.
En nuestro centro trabajamos la atención perinatal desde una perspectiva que contempla no solo el embarazo y el posparto, sino también el camino que algunas personas recorren antes de conseguirlo.
Puedes ampliar información en nuestra página general de psicología perinatal .
Terapia online para afrontar los problemas para quedarse embarazada
A veces este proceso ya implica suficientes citas, desplazamientos, horarios médicos, pruebas y cambios de agenda. Por eso, si te resulta más cómodo, también realizamos terapia psicológica online.
La atención online puede ser especialmente útil si estás realizando un tratamiento de fertilidad, vives fuera de Santander, tienes horarios complicados o simplemente prefieres hablar desde un espacio propio sin añadir otro desplazamiento a una etapa que ya puede sentirse muy exigente.
Un espacio para ti, también a distancia
En terapia online podemos trabajar la ansiedad de la espera, la tristeza después de un nuevo resultado negativo, la presión de los tratamientos, la culpa, las comparaciones, la sensación de vivir pendiente del siguiente ciclo y las dificultades que todo ello puede generar en la pareja.
La modalidad cambia, pero el objetivo es el mismo: que tengas un espacio profesional, privado y cercano en el que puedas hablar de lo que estás viviendo sin tener que minimizarlo ni escuchar una vez más que «te relajes» o que «ya llegará».
¿Cuándo puede ser útil pedir ayuda psicológica?
No existe un número determinado de meses de espera a partir del cual una persona “deba” acudir a terapia. La pregunta más útil es cuánto está afectando este proceso a tu bienestar y a tu vida.
Te resulta muy difícil concentrarte en otras cosas o disfrutar de actividades que antes eran importantes.
Necesitas varios días para recuperarte de cada resultado negativo y la tristeza va aumentando.
Existen discusiones frecuentes, distancia o dificultades sexuales relacionadas con el proceso.
Evitas personas, celebraciones o actividades porque temes preguntas o anuncios relacionados con embarazos.
Buscas en decisiones pasadas, hábitos o emociones una explicación que te responsabilice de la situación.
Muchas decisiones y proyectos se han quedado aplazados indefinidamente esperando que llegue el embarazo.
La primera consulta no implica comprometerse con un proceso largo.
Puede servir simplemente para explicar qué está ocurriendo, ordenar emociones y valorar qué tipo de apoyo podría resultar útil.
eres tú
Psicología perinatal.
Acompañamiento emocional antes, durante y después del embarazo.
Ansiedad.
Trabajamos preocupación, incertidumbre y pensamientos repetitivos cuando empiezan a ocupar demasiado espacio.
Pareja.
El proceso puede afectar a comunicación, sexualidad y forma de afrontar decisiones.
Primera orientación.
Puedes venir simplemente a explicar qué está ocurriendo y valorar qué necesitas.
Dudas habituales cuando cuesta quedarse embarazada
¿Por qué no consigo quedarme embarazada?
¿Es normal sentir ansiedad cuando el embarazo no llega?
¿El estrés puede impedir que me quede embarazada?
¿Es normal sentirme mal cuando otra persona anuncia un embarazo?
¿Los problemas de fertilidad pueden afectar a la pareja?
¿La psicología puede ayudar durante un tratamiento de fertilidad?
¿Por qué cada menstruación me afecta tanto?
¿Es malo pensar demasiado en quedarse embarazada?
¿Cuándo debería pedir ayuda psicológica?
¿Tengo que esperar a tener un diagnóstico de infertilidad?
¿Puedo hacer terapia online si no vivo en Santander?
Si llevas tiempo intentando quedarte embarazada y sientes que el proceso está empezando a ocupar demasiado espacio en tu vida, podemos ayudarte a atravesarlo
No podemos decirte cuándo llegará el embarazo ni sustituir la valoración médica que pueda ser necesaria.
Pero sí podemos ayudarte a manejar la espera, la ansiedad, la tristeza, la presión, las comparaciones, las decisiones y el desgaste que puede producir un proceso de fertilidad prolongado.
A veces lo que necesitas no es que alguien te diga que tengas paciencia o que intentes no pensar en ello.
Puede que necesites un espacio en el que no tengas que aparentar que estás bien, explicar por qué esto te afecta tanto ni sentir que deberías llevarlo de otra manera.
Una primera consulta puede servir para hablar de lo que estás viviendo y valorar qué tipo de apoyo puede ayudarte. Podemos atenderte de forma presencial en Santander o mediante terapia online, según lo que te resulte más cómodo.
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